Mis anti-propósitos del 2018

Nuevo año. Nueva semana. Nuevos propósitos. Nuevos deseos…

Todo nuevo. Nada viejo.

Tíralo.

Todo queda atrás.

¡TODO!

Tu nuevo destino, empieza ya.

Lo malo es que eso de comer bien, hacer algo de ejercicio, leer un libro al mes y todas las cosas buenas que nos hayamos propuesto, probablemente (muy a nuestro pesar) quedarán en el olvido en unas… 72 horas. Al menos las mías. Y no me avergüenza admitirlo.

Todos los años cometo el mismo error: proponerme cosas poco realistas. Y así, lo único que conseguiremos es frustración y continuar en el mismo sitio, pero más jodidos que antes, (ya os contaré algún día unas cosas muy interesantes que estoy aprendiendo sobre los tipos de cambio que hay y que a mí me están sirviendo de mucho).

Así que, amigos míos, esta no va a ser una entrada de propósitos de año nuevo. No.

Ha habido mil millones de cosas maravillosas en el 2017 por las que he dado las gracias, y otras tantas que han sido lo p*** peor del universo. ¿Olvidarme de lo malo? Jamás. Es la única oportunidad de crecimiento que tendré. ¿Regodearme en la mierda? Pues hombre, tampoco es eso. Intentemos aprender y seguir hacia delante, como dice el refrán de mi querida ciudad.

Y si no es una entrada de propósitos, ¿de qué va esto?

Pues va de ir materializando propósitos anteriormente no conseguidos, fallidos o arrinconados en el olvido. Y el primero que tenía en mi lista era el de hacerme una web donde poder compartir mis locuras, mis manías, mi digievolución personal y profesional, y todo lo que se me vaya ocurriendo. Ya tenía por ahí revoloteando el Trello Blog, pero era imposible de indexar a no ser que bajara Thor y lo hiciera a martillazos, y creo que hasta Pascua no tiene libre el chico.

Total, que podríamos bautizar estos “no propósitos” como los anti-propósitos, aunque en realidad sería recuperar objetivos no cumplidos y, o bien tirarlos por fin a la basura para siempre o hacerlos de una vez por todas realidad. Quizás sea un poco tonto, pero a mi me da pereza eso de escribir una lista de deseos otro año más y no darle uso alguno. Así que te propongo no proponerte nada este año y proponerte cumplir los propósitos no cumplidos, a ver si este año es nuestro año. Ah no espera, que si te digo que no te propongas nada tampoco te propondrás proponerte cumplir los propósitos tardíos…

En fin. ¿Y todas estas cosas tienen cabida en un lugar llamado Visual Coach? Pues mira, todavía no lo sé. De momento creo que estaría bien tener un lugar en el que, poco a poco, pueda ir desarrollando y dando forma a este rol que tanto me está gustando descubrir desde que estoy en Thinking With You.

Ah, ¿que no sabes a qué rol me refiero? Te lo cuento en la siguiente entrada 😊

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