Millennials: Expectativa vs Realidad

Los 30 son los nuevos 18. O al menos, eso dice un compañero de Thinking With You. Lo cierto es, que voy saltando de plataforma en plataforma 2D, cuan videojuego de los 80. Y como va todo a un ritmo tan jodidamente rápido, a veces no me doy cuenta ni de lo que estoy viviendo. Lleva ya un tiempo asaltándome un sentimiento de manera recurrente cada vez que pienso en cumplir años. Me ocurre cuando hablo con gente más joven que no entienden mis bromas o las referencias que hago a cosas de mi infancia. Es una sensación de incomprensión, de pérdida de identidad y de nostalgia. En esos momentos me doy cuenta del salto generacional del que oía hablar cuando era pequeña y que nunca pensé que llegaría a sentir yo.

Siempre digo la misma broma: “Si cuando alguien cumple años y se deprime se compra una moto gorda y yo ya la tengo, ¿cómo paliaré yo ésa tristeza llegado el momento?”.

Dentro de lo que actualmente se denomina Millennials, (los nacidos entre 1980 y 2000), yo haría una segunda distinción, y es que los que hemos nacido en los 80-90, nos criamos ante un paradigma de vida muy distinto a los que llegaron después; (Nota mental: ¿y si el temido efecto 2000, no fuera un colapso universal de la tecnología, sino una pérdida completa de valores y habilidades sociales?).

Yo me crie con la (ahora absurda) idea de que si estudiaba mucho mucho tendría un buen trabajo en el que me sentiría realizada hasta el día en qué llegara mi jubilación. Estudié mucho mucho, y no ha sido hasta los 28 años cuando he empezado a ver la luz. Creo que las grandes metas que se le inculcaron a mi generación, era imposible cumplirlas, porque justo caímos en la promoción del caos.

“A los 25 ya tienes que tener un trabajo estable, a los 30 estar viviendo con tu pareja y antes de los 35 tener a tu primer bebé”.

La realidad es que a los 25 estaba estudiando mi tercera carrera porque no salían oposiciones, y ahora a los 28, haciendo que todos los planetas se alinearan y dejándome riñón y medio, he conseguido que me dejen alquilar un piso a 30km de Madrid, sola y con perspectiva de seguir estándolo, (feliz y contenta, que conste).

No quiero que suene a que estoy decepcionada con mi vida. Estoy decepcionada con las metas que me inculcaron. Decepcionada de ser una de esas personas que lo primero que hacen al despertar es mirar el móvil, responder mensajes y abrir correos. Me gusta la vorágine en la que vivo, pero creo que hemos perdido muchas cosas, grandes cosas. Y cuando me paro un segundo y hago recuento de las bajas, me da mucha pena darme cuenta de ello.

Quizás, eso de que los 30 son los nuevos 18, tiene más sentido del que creía. Con casi 30 años, estoy viviendo cosas más parecidas a las que viviría un veinteañero.

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